Por: Karol Macetas – Radio Yaraví de Arequipa
Foto: Correo (cortesía)
El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, organismo que depende del Ministerio Público, atraviesa una grave crisis presupuestaria que afecta su capacidad para la prestación de diferentes servicios.
La situación económica provocó el despido de 300 servidores de diversas especiales a nivel nacional. Sin embargo, tras una protesta, se logró la reincorporación del personal que labora en áreas clave.
Al respecto, la secretaria general del Sindicato de Trabajadores del Ministerio Público en Arequipa, Claudia Mostajo Díaz, expresó su preocupación frente a este panorama.
“El Ejecutivo ha venido recortando el presupuesto de la Fiscalía de la Nación, lo que también involucra al Instituto de Medicina Legal (…) Para el 2025, se asignó más de dos mil millones de soles, pero la proyección es de 8 mil millones”, explicó en el programa Voces del Sur.
Quieren someter a la Fiscalía
La dirigenta consideró que esta reducción responde a una campaña de “ahorcamiento económico” del Gobierno para someter a la Fiscalía, que actualmente investiga a la presidenta Dina Boluarte por diferentes casos. “Es una forma de no reconocer la autonomía constitucional que tiene el Ministerio Público”, refirió.
Asimismo, advirtió que la disminución de recursos afecta al sistema de justicia ya que lo ralentiza.
Personal trabaja en condiciones precarias
Mostajo señaló que la problemática no solo limita la contratación de personal, sino que también obstaculiza la adquisición de insumos y equipos adecuados. Asimismo, denunció las condiciones precarias en las que viene laborando actualmente el personal, situación que pone en riesgo su seguridad.
La vocera comentó que las instalaciones del Instituto de Medicina Legal carecen de cámaras frigoríficas para los cadáveres y no se dispone de un grupo electrógeno. “Si ocurre un corte de electricidad, se comienzan a descomponer”, detalló.
Del mismo modo, indicó que el local no cuenta con un tanque elevado de agua para lavar los cuerpos.
“No hay balanzas para pesar los cuerpos. Las camas donde se realizan las necropsias no tienen las medidas necesarias, el personal no tiene instrumentos y utiliza cierras de ferreterías y cuchillos de cocina”, añadió.