Lucimar Alarcón, nacida en Pacucha, Apurímac, creció en una familia campesina que moldeó su visión de la realidad. Desde joven, mostró interés por la política, participando activamente a los 17 años como fundadora de la primera base etnocacerista en su región. “Yo me involucré en la cuestión política muy temprana edad, ni siquiera tenía mayoría de edad. A los 17 años soy fundadora del proyecto etnocacerista aquí en la región”, recordó en entrevista a Voces del Sur, de radio Titanka (Apurímac).
Alarcón considera que la política está intrínsecamente ligada a la vida diaria:
“Entendamos que la cuestión política no es ajena a nuestras vidas. Nuestras vidas se determinan por la cuestión política”
Para ella, ser un actor político significa asumir un rol vigilante y activo en la sociedad.
Ser mujer en la política de Apurímac
La trayectoria de Lucimar no ha sido fácil. La desigualdad de género y la percepción tradicional de los roles de las mujeres han sido barreras constantes: “Siempre hemos sido utilizadas de relleno para llenar las listas y todo, por obligación, para cumplir con la formalidad que dice la ley”, afirmó.
Durante su campaña, enfrentó comentarios discriminatorios, como el de un candidato que le dijo que ‘las mujeres solo están para la cocina‘. Sin embargo, Alarcón nunca permitió que esas palabras la detuvieran: “Yo me sentía capaz de lo que estaba haciendo y seguí para adelante”.
Lucimar es también madre, y equilibrar sus responsabilidades familiares con su actividad política ha sido un reto. En una de sus campañas, tuvo que llevar consigo a su hijo de un año y medio:
“Ha sido muy difícil porque tú entenderás que para una campaña hay que madrugar, se llega muy tarde a casa, y muchas veces he optado por llevármelo”
A pesar de las dificultades, considera que las mujeres tienen una visión única que podría transformar la política: “Con ese instinto que tenemos las mujeres, podemos hacer un poquito más. Somos más firmes con lo que queremos hacer”.
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Un llamado al empoderamiento femenino en Apurímac
Lucimar dedica gran parte de su tiempo a fomentar la participación política de las mujeres en Apurímac. Ella busca empoderarlas y alentarlas a asumir roles de liderazgo: “Hay mujeres que también están forjándose, y yo saludo siempre a estas organizaciones que generan estos espacios de debate”.
Su mensaje para las mujeres es claro: “No hay que tenerle miedo a la política, más bien hay que entrar con alma, vida y pasión. Las mujeres podemos marcar la diferencia”. Además, condenó las actitudes machistas que buscan limitar el potencial de las mujeres, y lamenta que pretendan utilizarlas como instrumento.
Lucimar Alarcón sigue adelante con su misión de transformar Apurímac, convencida de que su deber como ciudadana es alzar la voz por su región: “Yo como Lucimar Alarcón siempre, desde donde esté, estaré levantando mi voz”.
Con historias como la de Lucimar, queda claro que, aunque el camino de la política no es fácil, en Apurímac hay mujeres que luchan por cambiar la realidad y construir una sociedad más justa e igualitaria.
Aquí el programa completo: