Por Leysel Flores
El partido de Wolfgang Grozo, Integridad Democrática, ha despertado una ola de críticas en Puno por presentar una lista de candidatos a la Cámara de Diputados sin vínculos reales con la región.
Tras revisar las hojas de vida presentadas ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), se evidenció que cuatro de los cinco postulantes habilitados no registran su domicilio en Puno, sino en la ciudad de Lima. Además, tienen su centro laboral y su patrimonio en Lima.
¿Cómo podrían representar a Puno sin conocer su realidad, problemas y necesidades prioritarias? La designación de postulantes que no mantienen relación con la región parece contradecir los propios principios que el partido declara en su estatuto.
Candidatos “turistas”
Uno de los casos que más llama la atención es el de Edson Guillermo Millones Tolentino, quien va con el número 5 en la lista. Nació en Lima y su domicilio se encuentra en el distrito de Villa María del Triunfo.
Según su hoja de vida, Millones apenas cuenta con estudios secundarios y no registra experiencia laboral en oficios u ocupaciones. Asimismo, no declaró ingresos ni rentas, lo que lo perfila como una figura sin trayectoria pública verificable.

Rufina Lima Villanueva es otra de las candidatas sin vínculo con Puno. Según su hoja de vida, nació en el distrito limeño de Magdalena del Mar y domicilia actualmente en Chorrillos.
También declaró trabajar hasta el 2025 como enfermera técnica independiente en Chorrillos. Sobre su información patrimonial, indica que posee un terreno en Santiago de Surco, reforzando la ausencia de nexos territoriales con la región a la que aspira representar con el número 6.

La lista continúa con Gleny Anel Collazos Cárdenas, quien va con el número 4. Nació en La Victoria y reside en el distrito de Ate. De acuerdo con su hoja de vida, trabajó entre 2022 y 2025 como administradora en un call center ubicado en Santiago de Surco. En los registros oficiales no figuran actividades laborales ni académicas vinculadas a Puno.

Un caso similar es el de Raúl Enrique Lara Pajuelo, quien postula con el número 3. Nació en Pueblo Libre y domicilia en San Miguel. Según la información del JNE, trabajó desde el 2014 hasta el 2025 en una empresa también ubicada en Lima. Además, posee un terreno en San Miguel, evidenciando que su vida personal y laboral se desarrolla fuera de la región Puno.

La excepción
El único candidato con una relación territorial clara es Javier Concori Cerezo, abogado con estudio jurídico en la provincia de Yunguyo, quien postula con el número 1. Su trayectoria incluye una renuncia previa al partido Perú Posible, lo que muestra un recorrido partidario anterior. Concori es el único cuya actividad profesional se desarrolla efectivamente en la región.
Judith Pilar Ochoa Miranda, quien iba con el número 2, sí registra domicilio en Puno. Sin embargo, su candidatura fue declarada improcedente. El 11 de febrero de este año, se informó formalmente su condición de “No Apta”, dejándola fuera del proceso electoral 2026.
Wolfgang Grozo y su relación con Puno: ¿Olvido o conveniencia?
Esta desconexión territorial se suma a la polémica que rodea a su líder. Grozo ha sido duramente criticado por su “giro discursivo” sobre las protestas sociales de 2022-2023.
En su momento, Grozo sostuvo que las protestas estuvieron influenciadas por grupos violentistas y defendió la actuación de las Fuerzas Armadas. No obstante, en el contexto de la campaña, ha expresado rechazo a la represión, mostrando un giro discursivo frente a los hechos que dejaron decenas de fallecidos en Puno.
Cabe señalar que las muertes en Juliaca el 9 de enero de 2023 son un símbolo de las demandas de justicia en la región. En ese escenario, el uso de este episodio como referencia política es observado con sensibilidad, especialmente cuando las listas parlamentarias del partido no reflejan una representación territorial clara.




