Brecha salarial de género: cómo golpea a las mujeres en las regiones del Perú

La brecha salarial de género en el Perú alcanza el 27.2% y golpea con más fuerza a las mujeres en regiones rurales y entre madres trabajadoras.

Brecha salarial de género en las regiones del Perú

En el Perú, cerrar la distancia que hay entre el ingreso salarial de las mujeres y el de los varones sigue siendo una tarea pendiente. De acuerdo al Instituto Peruano de Economía (IPE), la brecha salarial de género es de 27.2% y no ha mostrado avances significativos en las últimas dos décadas. En 2019, se situaba en un 27.0%, y en 2004 llegó a un 33.7%.

La brecha salarial de género es un indicador clave que refleja la desigualdad en el acceso y la remuneración de los trabajos en función del género, según refiere el Informe Global de 2025 del Foro Económico Mundial sobre este tema. Según la ENAHO, en 2024 las mujeres percibieron en promedio 1 mil 536 soles, mientras que los hombres alcanzaron 2 mil 109 soles, lo que representa una diferencia de 573 soles.

¿Cómo está el panorama en las regiones?

Aunque la brecha promedio nacional es de 27.2%, en regiones como Arequipa (42.4%), Moquegua (40.4%) y Cajamarca (38.4%) la desigualdad es mucho mayor. Ocurre lo contrario con Loreto y Amazonas que registraron apenas 8.3% y Madre de Dios, 20.4%.

Estas diferencias están vinculadas al acceso desigual al mercado laboral y a la calidad del empleo. Mientras ocho de cada diez hombres en edad de trabajar participan en la PEA, solo seis de cada diez mujeres lo hacen. Además, la informalidad afecta más a las mujeres (72%) que a los hombres (64%).

¿Cómo va la brecha en zonas rurales y cómo influye la educación?

La brecha es aún más pronunciada en el ámbito rural (39.7%), muy por encima de la urbana (27.6%). Por ejemplo, Cajamarca y Huánuco alcanzaron diferencias de 50.6% y 45.4%. La distancia de la brecha responde a la fuerte informalidad y a la concentración del empleo en actividades de menor productividad.

La educación también marca diferencias. Aquellos que no accedieron a la escuela, la brecha es de 39.5%. Para quienes tienen educación universitaria, se reduce a 23.9%. Sin embargo, fenómenos como los “pisos pegajosos” y los “techos de cristal” limitan las oportunidades femeninas, incluso en los niveles más altos de formación.

El primero se refiere a la situación de las mujeres con bajos ingresos y menor educación, que terminan reducidas en empleos informales y precarios, con pocas oportunidades de desarrollo profesional. Mientras que los techos de cristal hacen referencia a las barreras que existen para que mujeres calificadas accedan a cargos de liderazgo.

¿Qué impacto tiene la maternidad?

La maternidad y la sobrecarga doméstica amplían la brecha. La desigualdad en mujeres sin hijos es de un 23.4%; pero sube a 34.2% cuando se convierten en madres.

En 2024, las mujeres dedicaron en promedio 35 horas semanales a tareas no remuneradas, más del doble que los hombres, según la Encuesta Nacional de Uso de Tiempo (ENUT). En la edad más productiva, de 31 a 40 años, ese tiempo se elevó a 45 horas.

Según un estudio de la Universidad de Princeton y la Escuela de Economía de Londres, el 40% de las trabajadoras peruanas deja de trabajar tras tener su primer hijo y, diez años después, el 41% aún no se reincorpora al mercado laboral.

Incluso ajustando los datos por edad, educación, experiencia y lugar de residencia, la brecha salarial “ajustada” fue de 20.5% en 2024. Es decir, aun con las mismas condiciones, las mujeres ganan menos que los hombres. Esta cifra se ha mantenido en un rango de 19% a 23% durante la última década, lo que evidencia la presencia de discriminación estructural en el mercado laboral.

¿Qué hacer para cerrar la brecha?

Los expertos del IPE coinciden en que se necesitan políticas integrales. Por ejemplo, fortalecer servicios de cuidado como Cuna Más, promover la inserción laboral femenina en zonas rurales, ampliar el teletrabajo, implementar horarios flexibles y reforzar la educación de niñas y adolescentes.

Además, se requiere combatir la violencia de género y prevenir el embarazo adolescente para garantizar igualdad de oportunidades.

Por: Redacción Micaelas

Foto principal: Andina